Oregón y Washington: en cuestión de vino, llegaron para quedarse


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Por lo regular, relacionamos la producción de vino estadounidense con el estado de California. Sus regiones, han sido entes protagónicos en cuestión de producción de vinos en ese país. Sin embargo, en un rincón perdido, con ubicación en el área norte-occidental del territorio americano, podemos encontrar un destacable crecimiento en la producción y calidad de esta bebida en los últimos años, principalmente en los estados de Oregón y Washington.

¿Por qué el foco de atención ha ganado terreno en el vino de estos lugares? Por varias razones. Una de ellas, debido el favorable clima con el que cuentan estas dos entidades.

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Oregón dispone de temperaturas bajas casi todo el año; sin embargo, en verano, además de escasa lluvia, hace mucho calor durante el día, y la temperatura disminuye al salir la luna. Este diferencial térmico y la ausencia de agua de nube, resulta bastante oportuno para el proceso de maduración de la fruta obtenida de la vid.

Por otro lado, el viticultor oregonés tiene por costumbre abstenerse de imponer una uva al terreno; por el contrario, estudia primero la tierra y, basándose en los resultados, decide qué cepa se adapta mejor al lugar. Además, el productor de esta región hace un excelente uso de la barrica: como la fruta es de tan buena calidad, opta por un equilibrio entre la uva y la madera, respetando la frescura de la esencia original.

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En Washington, estado vecino, se puede observar un fenómeno natural muy interesante: el estado es cruzado por la cordillera Cascade Range… ¿y esto qué tiene que ver con la producción de vino? Bastante. El lado occidental del estado cuenta con un clima húmedo. Sin embargo, al cruzar la cordillera hacia el área oriental, el clima se torna repentinamente desértico, más rico para la uva. Para mejor, el estado cuenta con la presencia del río Columbia, que permite tener un benéfico control sobre el riego en los viñedos, y la cantidad y tamaño de la cosecha.

Por si fuera poco, Washington tiene dos fortunas más: que comparte latitudes con Burdeos y Borgoña -cunas de vinos espectaculares-, y que cuenta con dos horas más de luz solar que California, ayudando al proceso de maduración de la uva. He ahí la clave del éxito del vino washingtoniano.

Es increíble descubrir cómo todos estos factores han dado como producto un vino con exquisitos aromas frutales, florales y terrosos. La combinación de la naturaleza siendo noble, el buen olfato para encontrar un área fértil, y el uso de las más cuidadosas técnicas, da como resultado una región que, aun siendo joven, ha logrado sacar provecho de todos los elementos posibles para hacer vinos únicos en el mundo… y podemos estar seguros de que el proceso aún no ha llegado a su fin; que estos dos estados, en materia de vino, aún tienen bastante que decir.

Los vinos de estas regiones no son sencillos de encontrar en México, sin embargo, en algunos restaurantes están disponibles, en el caso de Oregón algunas etiquetas de las prestigiadas bodegas: The Four Graces ubicada en Dundee Hills, así como Adelsheim Vineyards y Joel Gott, ambas en Willamette Valley, o Long Shadows Winery de Columbia Valley, Washington.


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