Hábitos de consumo de vino en tiempos del COVID 19


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Ante una situación sin precedentes en el mundo, se ha intentado buscar respuestas para poder adaptar y responder mejor al comportamiento del consumidor.  Esto ha generado en varias partes del mundo, acciones y reacciones ante situaciones diversas y complejas.  Un factor común identificado en varios países es que el consumo de bebidas alcohólicas se ha relacionado directamente con la ansiedad generada por el encierro y por la enfermedad misma.  Esto aunado a incertidumbre laboral, familiar y económica.

En España, por ejemplo, se han conducido varios estudios en torno a consumo de vino entre sus habitantes.   Una conclusión a la que se ha llegado es que la frecuencia en el consumo ha aumentado significativamente durante el confinamiento que se ha vivido en los pasados meses de marzo, abril y mayo del 2020. 

A primera vista, suena como una noticia alentadora para los productores de vino, sin embargo, contrario a lo que se supone el número de compradores no ha aumentado de la misma manera. La conclusión precipitada ante esta situación es que los cerca de 7,000 encuestados por académicos de las universidades de Valencia, Zaragoza y Navarra consumen más vino, pero no necesariamente han comprado más.

En Europa se consume de manera general más vino que otras bebidas, sin embargo, para estos tiempos se han hecho estudios donde claramente se ha preguntado por la frecuencia en el consumo además de bebidas destiladas y de cerveza.  En el caso del vino, cerca de un 40% de los encuestados comentaron que consumen con más frecuencia que antes; son personas de más de 30 años en su mayoría.  Los más jóvenes o los estudiantes han aumentado su consumo de cerveza principalmente.

Entonces ¿por qué la gente consume más vino, pero no adquiere más?  Entre los factores relacionados con ello, está en primer lugar la disminución de los canales de compra.  A excepción de las compras en línea, las tiendas de conveniencia, supermercados, departamentales y de especialidad han restringido sus horarios y en algunas ciudades, la venta de alcohol no se ha permitido.  Quienes han comprado vino en los últimos tiempos, están dispuestos a gastar aproximadamente 5 Euros por botella. 

El consumo individual, o solitario ha sido un tema polémico y que causa angustia en algunas personas.  Lo que están haciendo la mayoría de los consumidores de vino es beber su propio inventario de casa y solamente algunos lo están resurtiendo.  Los expertos en comportamiento del consumidor afirman que, de regreso a la normalidad, la gente resurtirá sus cavas y la compra de vinos de calidad superior, más costosos y de guarda podría aumentar súbitamente.  Un consumidor de vino difícilmente dejará de serlo.

¿Qué están comprando? Sobre todo, es un consumo local.  En diversos países donde se han llevado a cabo estudios en torno al vino y ante la incertidumbre económica y la conciencia de una recuperación post-COVID, la gente prefiere beber vino de su país.  De esta forma se ayuda a la reinversión en el campo e industria y con ello una caída no tan abrumadora de la economía nacional.  

México y su “Ley Seca”.  Muchos han cuestionado las decisiones de algunos estados de la República Mexicana sobre la efectividad de prohibir la venta de alcohol en algunos horarios o incluso la prohibición total en algunos municipios, alcaldías en la Ciudad de México o incluso en estados completos como el caso de Yucatán o Sinaloa.  La violencia doméstica es un factor importante pues México había enfrentado la polémica de la violencia contra la mujer, especialmente dentro de sus mismos hogares y se afirma que el alcohol es causa importante de ello.  Por otro lado, el alcohol es un depresor del sistema nervioso y de acuerdo con las autoridades, contribuir con el estrés y la ansiedad puede bajar las defensas y con ello empeorar la situación general de salud.

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En temas de derrama económica y entendiendo al vino como una industria integral, el enoturismo también va a cambiar, pues pocas personas están dispuestas viajar.  De acuerdo con CNN y sus reportajes recientes sobre adaptación a los nuevos negocios, la mayoría de los viajeros estarían dispuestos a hacerlo en su automóvil, lo cual aumentará el turismo local pues un menor porcentaje estaría dispuesto a subirse a un avión y solamente cerca de un 4% de los viajeros harían un crucero.  Las bodegas de vino deberán entonces estar preparados para optimizar las visitas, cuidar condiciones de salud e higiene y tratar de que el turismo contribuya a la recuperación económica por la baja en las ventas.  Otro reto importante que tienen es que la vendimia se acerca y habrá que lidiar con la sobre producción del vino.

En tiempos de cambio, es importante concentrar esfuerzos en lo que hace fuertes a las empresas.  La tecnología es sin duda, una de las fortalezas de este tiempo.  El comercio electrónico se ha vuelto más eficiente y esto ha generado un canal importante que si bien ya se explotaba, no se había considerado de una forma tan clara pues una pandemia no formaba parte de la lista de amenazas en un tradicional análisis FODA.   La industria del vino tiene retos importantes que se están enfrentando de diversas formas, pero con un mismo objetivo: mantener la industria viva y productiva.


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