Destilados de vino: Brandy


Brandy

Con el fin de tener una bebida espirituosa, se recurre al proceso de destilación, mismo que parte de una bebida fermentada. 

En Europa los vinicultores en el siglo XVI, tuvieron la necesidad de destilar los vinos para reducir su volumen y bajar así los costos de almacenaje y transporte.  Debido a que este proceso fue perfeccionado en Holanda, se dio origen al brandewijn o vino quemado.  Lo que tal vez nunca pensaron, es que durante las travesías para las que habían hecho lo anterior, el vino envejecería, es decir absorbería lo mejor de las barricas de roble en las que viajaban y esta bebida se transformó en lo que los británicos llamarían brandy.  Su historia está relacionada con la del continente europeo.  Algunos datos se remontan a Grecia y Roma en donde se conocían algunos brebajes de altas concentraciones de alcohol.  Durante la Edad Media en Francia y España se hizo famosa esta bebida y se ha mantenido con el tiempo.

Existen varios tipos de brandy, el que hoy ha adquirido más fama es posiblemente el de España, ya sea de Jerez o de Cataluña.  Generalmente se utiliza la uva Airén y los brandies normalmente provienen de uvas blancas. 

Entre los destilados de vino, hay uno que se considera especial, exquisito y además es más costoso.  El Cognac, proveniente del sudoeste francés, se elabora de las uvas Ugni Blanc, Colombard y Folle Blanche.  Fue en el siglo XVII cuando se convirtió en una bebida de renombre internacional y es gracias a sus aromas, color y suavidad que proviene de la calidad de sus uvas y una cuidada elaboración que se considera una bebida de dioses.

El vino es una bebida tan noble, que permite ser disfrutado aún después de un proceso de destilación.  Vale la pena probarlo, disfrutarlo y considerar que hay siglos de historia detrás de cada brandy o cognac.


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